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CICATRIZACION ASISTIDA POR LÁSER

Se ha demostrado que numerosos factores (localización anatómica, genética, edad, riego sanguíneo, infección, exposición al sol, etc.) aumentan el riesgo de formación de cicatrices anormales, incluso después de una pequeña cirugía. Se sabe también que pacientes no caucásicos, en particular, tienen un mayor riesgo de sufrir cicatrices hipertróficas y queloides. Según la literatura, entre el 10 y el 70% de las intervenciones quirúrgicas dan lugar a cicatrices hipertróficas. Para reducir el impacto estético de las cicatrices quirúrgicas, se han identificado muchas estrategias diferentes, como los apósitos de silicona, la presoterapia y los dispositivos de compresión. Para nosotras, la prevención de la formación de cicatrices anómalas es SIEMPRE una prioridad.

Los láseres pueden ayudar a ablandar el tejido de la cicatriz mediante un daño térmico controlado que promueva la remodelación del colágeno. Además, los láseres también facilitan la permeabilidad de la piel para aumentar la penetración de fármacos aplicados sobre las cicatrices.

La aplicación inmediata del láser no ablativo 1550 FRAX, incluso el mismo día de la cirugía o en la retirada de los puntos acorta la fase inflamatoria del proceso de cicatrización de la herida y acelera la maduración de la cicatriz lo que conlleva un mejor resultado final de la cicatriz.

Nuestro protocolo consiste en 3-4 sesiones con el FRAX 1550 iniciadas tras finalizar la cirugía o el día de la retirada de puntos. Pero aquell@s pacientes con cicatrices tras reducción del pezón, mamaria o mastopexia, esternotomía, abdominoplastia, aunque el inicio del tratamiento no sea tan inmediato, también se pueden beneficiar de estos resultados avalados por numerosos estudios.

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